>Maestros de la adecuación

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Al principio (con eso de las prisas) creí que se trataba de un anuncio de la Comunidad de Madrid, lo que me extrañó sobremanera, por eso de una presidenta del Opus Dei llenando los pasillos del metro con anuncios de condones. Pero no. Se trata de una campaña institucional del Gobierno de España (sigue asombrándome, de todos modos, que Aguirre no se haya sublevado y la haya impedido, como ha hecho ya con tantas cosas por capricho personal, sin importarle leyes ni procesos), por lo que supongo que también la compartirán los metros de Barcelona y de Bilbao. Aunque no puedo asegurarlo.
Quizá me estoy volviendo viejo (no voy a descartar la posibilidad), pero es que yo siempre había creído que las enfermedades de transmisión sexual, el SIDA (a la cabeza de éstas), los embarazos no deseados (sobre todo entre adolescentes) y los condones en general eran un tema serio y no algo de broma, jocoso y divertido, como parece dar a entender esta campaña de (¡ojo!) información institucional. Que si fueran realmente anuncios de condones lo entendería, por eso de que hay que vender y el target está perfectamente elegido, con eslóganes y gráficos que se les adaptan sin duda. ¡Pero es que no lo es! ¡No son anuncios de Durex ni de Control! Es una campaña informativa con frases tan ingeniosas como “Con Koko yo gozo mogollón” o “Yo lo pongo yo controlo”, y a la que le han puesto el paralizante nombre de “Yo pongo condón”. Vamos, que ni prevención ni leches; a lo que de verdad anima esto es a follar todos como locos. Que no digo que esté mal, pero me parece inadmisible en un mensaje institucional y además tan claramente dirigido a los adolescentes.

No sé si se habrán fijado ustedes en los eslóganes y título de la campaña, pero cuando yo los veo no puedo evitar recordar una canción de hace unos años, que decía: “¡Hey! ¡Hey! A pelo piqué, bicho malo pillé”. Digo yo que ya puestos el Gobierno de España podía haber tomado esta canción y usarla para algún anuncio en la tele, ¿no? Y teniendo en cuenta el primero de los eslóganes lo podrían aderezar con un grupo de negras indígenas desnudas bailando una danza de la lluvia alrededor de un enhiesto falo gigante, que finalmente estallaría regando a las participantes que a su vez podrían cubrirse con condones gigantes para protegerse de la consabida lluvia. Creo que esto cuadra bastante con el espíritu de la campaña informativa, por llamarla de algún modo.

Pero es que aquí no acaba la cosa. Porque quince pasos más allá de los carteles, a la vuelta de la esquina, nos encontramos, en pleno pasillo del metro, una máquina de condones. Ya saben, un lugar estratégico para colocarla, con una marea de gente pasando a tu espalda o esquivándote, seguro que más de uno mirándote mal por adquirir esos instrumentos del diablo (recordemos las “sabias” palabras de la última multitudinaria misa de monseñor Rouco al respecto)… El sitio idóneo para venderlos, sin lugar a dudas. Y ahí está el quid: para venderlos. Porque, efectivamente, la maquinita tiene ranura para las monedas. Que digo yo, ya que es una campaña de prevención, lo suyo sería darlos gratis ¿no? Total, el resultado en semejante ubicación iba a ser el mismo: no creo que jamás vayan a tener que reponer el producto de esas máquinas (aunque tal y como somos en este país, si los ponen gratis quizá hasta los creyentes más ortodoxos se llenen los bolsillos de preservativos, aunque sólo sea para llenar de globitos la fiesta de cumpleaños de algún infante -que son capaces-).

Aquí les dejo con la página web de la campaña. Véanla. Lo dicho: no tiene desperdicio

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10 comentarios en “>Maestros de la adecuación

  1. >Qué razón tienes, amigo Black. Esa campaña es un absoluto despropósito. En lugar de poner a dos jóvenes lascivos que dan a entender, Dios nos ampare, que el sexo es divertido, tendrían que poner a un enfermo de sida en estado terminal, y una truculenta voz en off, pongamos la de Rouco Varela, advirtiéndonos de los múltiples peligros que conlleva la cópula, y culminando su discurso con un eslogan del tipo: “El fornicio es un mal vicio”. Pero no sé, tú eres el publicista; lo del condón gigante también me parece bien.

  2. >Muy ingeniosa te veo. Mi problema no es que hagan una campaña a favor de los condones, que la verdad es que últimamente estaban bastante olvidadas, sino que se la tomen a cachondeo. Los anuncios de compañías de condones, e incluso de algún chocolate, son mucho más perversos y me parecen perfectos, algunos increíbles (véase la última campaña fotográfica de chocolatinas Magnum, que fue denunciada por impúdica y era genial). Pero es que los objetivos son (o deberían ser) totalmente distintos.

  3. >Yo tan ingeniosa como siempre y tú tan serio como nunca. Tómate la vida con un poco más de humor. El objetivo de esa campaña es llegar a los adolescentes, y lo hacen hablando en lo que los publicistas creen (con bastante desatino, por otra parte)que es el lenguaje de la juventud. El resultado obtenido es más censurable, en mi opinión, por ridículo que por inadecuado. Sin embargo, creo que han conseguido el objetivo primordial de toda publicidad: que se hable de él, ya sea para bien o para mal.

  4. >Te equivocas nuevamente. Ese no es el objetivo primordial de la publicidad. Si hablan mal de tu campaña puede tener resultados nefastos. Todo depende de la finalidad de tu mensaje. Si para vender te basta con estar presente o con crear polémica, da igual cómo hablen de ti. Pero si por el contrario tu objetivo es educar no puedes mostrar el tema como un despiporre. Tú no comenzarías una clase de español dando a entender que es una lengua que no sirve para nada, ¿no? Pues de la misma manera manera no puedes hablar de ETS con la imagen de una orgía, ni anunciar a Médicos sin Fronteras con un videojuego bélico. Porque en esos casos la inadecuación puede causar el rechazo o, lo que es peor aún en este caso, la malinterpretación del mensaje y la imitación de actitudes totalmente contrarias a lo que se persigue.

  5. >Parece mentira que todavía no sepas que yo nunca me equivoco. En el anuncio en cuestión en ningún momento se dice que los preservativos no sirven para nada, aún al contrario, se reitera la idea de siempre: “no sin condón”. Estarás, supongo, de acuerdo conmigo en que lo que falla es la forma y no el fondo. Por tanto, tu comparación con la clase de español se va al garete. Por otro lado, temo que, tras cinco años en contacto con el opus, su fanatismo antisexual que les hace ver impúdico el pistilo de una rosa, ha hecho mella en tu imaginación de una manera subliminal y terrorífica a la vez, de tal forma que donde el resto del mundo ve a un par de jóvenes enrollándose, tú ves una bacanal. Espero que no llegues al extremo de cortar los plátanos porque su sola visión te sonroje.Por último, ya me explicarás cómo un mensaje tan sencillo como “yo pongo condón” se puede malinterpretar.En conclusión diré que, aunque parezca lo contrario, no ha sido mi intención en ningún momento defender esta campaña, pues, repito, me parece de lo más ridícula. Sin embargo te diré que, al contrario de lo que parece que tú piensas, no creo que dicha publicidad vaya a conseguir ni más ni menos de lo que consiguieron las campañas de años pasados. Ahora, lo mismo estoy equivocada, lo veremos si el año que viene se dispara la natalidad.

  6. >¿Cómo puedes empezar diciendo que tú nunca te equivocas y terminar admitiendo que quizá estés equivocada? Además, no seas ilusa. En primer lugar lugar es absurdo que una campaña publicitaria tenga que inculcar a los adolescentes la responsabilidad que sus padres no se han molestado en inculcarles, y en segundo lugar, la mala comunicación de la campaña en absoluto se reflejará en un aumento de la natalidad, sino en uno de los abortos y los tratamientos poscoitales. A pesar de mi primera objeción, si se hace una campaña de concienciación, hay que hacerla de eso, de concienciación, y no de venta de condones. Porque, temas morales aparte, el estado no tiene ningún derecho a hacer publicidad de un producto privado con nuestro dinero. Otra cosa son los pactos a los que pueda llegar con esas empresas privadas y de los que nos beneficiamos todos, como el actual con Durex y Control de 2×1 en los paquetes de doce condones para que sean más baratos, o el próximo de venta de unidades reducidas a un euro y el encartamiento de Durex en las revistas juveniles.Pero aquí estamos ante otra cosa. Y, por favor, no tergiverses mis palabras. Yo nunca he dicho que en los anuncios se viera una orgía, sino que ese bien podría ser el siguiente paso, lo que he acompañado de un fragmento claramente cómico y, si se me permite, muy acorde con los anuncios expuestos.Mi queja ha ido directamente dirigida en todo momento a la forma y al medio, pues ambos me parecen malos. El medio, errado por la colocación de la máquina de condones. La forma, censurable, porque la utilización del condón, que es el mensaje principal, queda relegada a un segundo plano en favor del chistecillo fácil. Y cuando se hace un chiste así con algo serio se le quita importancia. Creo que el tema es lo suficientemente importante como para no hacerlo.Por último, por supuesto que falla la forma, no voy a ser tan idiota de censurar el mensaje de que hay que usar condón. Pero es que ese mensaje queda olvidado en favor de la idea de la fiesta. Por favor, mira en los anuncios que se ve bajo la frase de “Yopongocondon”: un concierto o algo así. Repito: las cosas no pueden hacerse de esa manera. Por tanto mi comparación co la clase de español no se va al garete (quizá esta reautorización de mi comparación te parezca floja, pero no lo es más que tu desautorización anterior).

  7. >Obsevo que no has notado la ironía con la que he concluido mi comentario y que sin duda explica la incongruencia que mencionas.Podría empezar diciendo que el hecho de que la educación sexual deba empezar en casa no implica que el gobierno no pueda reforzarla con campañas paralelas. Además todos sabemos que la mayoría de los padres se muestran reticentes a tratar de estos temas con sus hijos. Por tanto mejor pecar por exceso que por defecto.Podría continuar expresando mi desacuerdo ante la idea de que el condón es un producto privado, como tampoco creo que lo sean el chocolate o la leche, sino cada una de las marcas que se ofertan. Supongo entonces que también desaprovarás la campaña que se ha hecho animando al consumo de fruta por considerar que se está haciendo publicidad gratuita a los fruteros en detrimento de otros gremios como el de pasteleros o carniceros.Podría por tanto echar por tierra cada uno de tus débiles argumentos con una facilidad tal que insultaría mi inteligencia.Sin embargo no lo voy a hacer. No seré yo quien te quite la ilusión de tener razón.

  8. >Podrías echar por tierra todos los argumentos que quieras usando esa técnica: en lugar de rebatir lo que realmente defiendo, te fijas en una frase, la descontextualizas, la tergiversas, y así es como la machacas a tu antojo. Sin embargo con eso lo único que haces es darte coba a ti misma y en ningún caso rebatirme, entre otras cosas porque no estás rebatiendo nada. Las ideas son: 1) Pésimo enfoque para la campaña (que por supuesto que es MUY necesaria).2) Banalización del tema (que le resta importancia y por tanto es nefasto).3) Error en el mensaje (que parece decir: compra muchos condones para follar cuando más mejor; en lugar de: usa condón para que tu relaciones sean seguras). Un gobierno no puede propugnar el sexo indiscriminado, sea del lado político que sea, como si fueran un puñado de hippies.

  9. >Creo que esto es ya marear la perdiz. Sin embargo no puedo por menos que hacer un comentario sobre el tercer punto. Para empezar, no sé cómo has deducido ese mensaje partiendo de un anuncio en el que únicamente sale una pareja enrollándose y diciendo “no lo vamos a hacer sin condón”. Explícame por favor dónde se ve esa idea de “compra muchos condones para follar cuanto más mejor”. Francamente, de mi madre, y ya ni eso, de mi bisabuela, me podría esperar un comentario tan retrógrado, mojigato, antiguo y opusiano. O quizá también de alguien afiliado a las juventudes del PP. Pero de ti no me lo esperaba. Te falta dejarte un bigotillo estilo Aznar y decir: “esos malditos hippies, todo el día follando como conejos. Mejor estarían trabajando para sacar adelante este gran país. Si Franco levantara la cabeza”.Hay que ser conscientes de lo que hay. El sexo está ahí y cada uno es libre para decidir con quién se acuesta y con quién no. Sólo faltaba que el gobierno hiciera una campaña cuyo mensaje fuera “no seas tan promiscuo. El sexo es algo serio y no puedes andar por ahí tirándote a cualquiera. Y recuerda que, las pocas veces que lo practiques, siempre con tu novia de toda la vida y con fines procreadores, utiliza el preservativo”. ¿Crees que eso sería más eficaz? No vamos a retroceder 20 años, cuando se consideraba el sexo como algo pecaminoso. Bastante daño se hizo entonces. Ahora se ve como algo normal, divertido y que no tiene tanta importancia, sólo que hay que tener cuidado para que no ocurra nada no deseado. Y creo que esa es la forma correcta de verlo.Ya has conseguido que me ponga seria, con lo poco que me gusta.

  10. >Repito hasta aburrirme. No censuro el sexo: NO. Pero el GOBIERNO (sólo el gobierno y nadie más), no puede hacer comedia de él. No puedo admitir que ciertas personas u organismos esgriman argumentos de banalización del sexo (yo sí puedo banalizar, y una campaña privada también). Creo que he dado sobrados ejemplos de campañas estatales que sí merecen la pena.Por cierto: ¿”recuerda que, las pocas veces que lo practiques, siempre con tu novia de toda la vida y con fines procreadores, utiliza el preservativo”? ¿En qué estabas pensando?

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