>No sin mi crucifijo

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La verdad es que no sé por qué lo he hecho, pero lo he hecho y ya no tiene vuelta atrás: todas esas frases teñidas de ciertos fanatismo e incultura ya no pueden salir de mi cabeza. Me llegó al mail una invitación de ese invento semidemoníaco llamado Facebook, que me instaba a unirme a un grupo llamado “Sí al crucifijo en los colegios”, o algo así. A mí la existencia o ausencia de tales estatuillas tenebrosas en las aulas la verdad es que me da igual, no me afecta ni creo que afecte demasiado a mis hipotéticos hijos cuando les toque convivir con ellas, pero sí que puedo llegar a entender a los padres que no las quieren ahí. A los padres de los colegios públicos y a los de ningún otro tipo de centro, se entiende. Así como los padres católicos tienen todo el derecho del mundo a pedir que sus hijos sean educados en el cristianismo en los colegios (y existe un número más que considerable de centros cristianos, para que no tengan de qué quejarse), los padres no católicos también lo tienen a pedir que un símbolo religioso de una fe que ellos no profesan, por mucho que sea la mayoritaria del país, presida el lugar donde sus hijos serán educados y pasarán la mayor parte de sus tiempo, en un estado aconfesional. La retirada de los símbolos cristianos de los lugares de honor en los colegios públicos, no impide que permanezcan en los colegios católicos.

Yo pasé la mayor parte de mi adolescencia oyendo a seres con medio cerebro quejándose de tener que asistir a una clase de religión que no les interesaba. Y el profesor les respondía cargado de razón: “Has elegido venir a un centro católico, así que aquí recibirás una educación católica”. Y ya sé que una de las obligaciones de todo católico es el apostolado (proselitismo religioso que tanto molesta a muchos cristianos en el Islam, por otro lado), pero creo que si un católico puede ofrecer una educación fundada en sus propias creencias a sus hijos, un no católico debería poder ejercer el mismo derecho ¿no?

Pero me voy del tema. El caso es que en el grupo de Facebook en cuestión se decían cosas como las siguientes (cito de memoria, así que sí, se me mueven las comas):

“Que dejen los crucifijos quietos y se preocupen más de la educación de nuestros hijos, que son los peores preparados de Europa.” A los que decían esto habría que decirles en primer lugar que su afirmación es mentira. Los niños españoles no son los peor preparados, sino que España es uno de los países con mayor fracaso escolar, esto es, con mayor número de niños que no acaban el colegio. El nivel de preparación habría que determinarlo entre los que sí lo terminan. Y recuerdo una encuesta de hace un par de años, realizada en Inglaterra (país con un índice de fracaso escolar mucho menor que el nuestro) entre niños sin fracaso escolar de ningún tipo, en el que la mayoría respondió que Arturo era un rey de hace mucho y Hitler un personaje de ficción. Así que comparen. Y no olvidemos que los fracasos educativos de los chavales que ahora terminan o abandonan sus estudios pertenecen a las reformas educativas del PP. Sí, hay una cosa que se llama legado y que da sus frutos al cabo de los años.

“Los crucifijos quietos y al que no le guste que no mire.” Sí, quietos, pero en los colegios religiosos. De ahí sí, por favor, que no los mueva nadie, pero no nos los impongan a los demás. Esta es la frase que más se repetía y huelga hablar de la intolerancia que destila.

“Si se prohiben los crucifijos, que se prohiban también los pañuelos en la cabeza de las niñas musulmanas.” Esta frase es todo un ejercicio de hipocresía, en primer lugar porque supongo que todos recordamos el follón que se montó al respecto hace unos años, y en segundo lugar porque no es equiparable un símbolo religioso personal a uno que preside una estancia: no creo que nadie haya dicho nada contra cruces al cuello, cofias o alzacuellos, pero este señor ya se está lanzando contra un símbolo del mismo rango.

Aparte, había chistecillos fáciles del tipo: “Me apellido cruz: ¿me echarán del colegio?”, “¿Se cancelarán las navidades?”, “¿Prohibirán los belenes?”, y sandeces por el estilo.

Después de todo esto, reconozco que las religiones han hecho avanzar a las sociedades a lo largo de la historia (aunque no en todo momento), pero actualmente son mayor motivo de enfrentamientos y retraso intelectual que de otra cosa (por si alguien no sabe leer, estoy generalizando). Qué bonito sería un mundo sin diferencias religiosas… Sin religiones, vamos.
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Un comentario en “>No sin mi crucifijo

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