>Viaje al Oeste (12)

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En su camino hacia el oeste, Tripitaka y sus discípulos atraviesan un reino compuesto únicamente por mujeres, y su reina quedará prendada del monje, por lo que organizará de inmediato su boda con él. Tripitaka accederá con la intención de escapar antes de que se consume el matrimonio y no perder así ni una gota de su Yang. Todo este plan es urdido para poder salir del trance sin derramar la sangre de las muchachas del reino que, a fin de cuentas, son humanas y no demonios. Sin embargo, cuando se disponen a escapar, el monje cae en las manos de un demonio que pretende acostarse con él para robarle su Yang y convertirse así en inmortal, y al que el Rey Mono no tendrá inconveniente en matar para liberar a su maestro. Tras todo esto, Tripitaka bebe de las aguas de un río que tienen la propiedad de embarazar a quien las toma, por lo que queda en estado. Para acabar con su embarazo debe beber el agua de un estanque, único remedio capaz de provocar el aborto, pero un monstruo lo protege y no está dispuesto a permitir que se lleven tan preciado líquido.

Ante tan sorprendente historia para los tiempos que corren, sólo se me ocurre recapacitar sobre una serie de cosas. La primera es el abierto desprecio que el budismo (esa religión tan adorada por tanto iletrado que al mismo tiempo desprecia el cristianismo, cuyos principios me parecen infinitamente más dignos) hace del sexo femenino. No hace falta ningún estudio en profundidad para entender que el tan preciado Yang que proporciona virtud y que hay que atesorar a toda costa no es otra cosa que el esperma. Las mujeres no sólo son despojadas de toda virtud por carecer de él, sino que son degradadas aún más al ser ellas las no lo arrebatan, alejándonos de este modo de la perfección.

Dejando a un lado estas consideraciones místico-religiosas, pasemos a lo moral y cultural, que es lo que me interesa. Resulta (o me lo resulta a mí) sorprendente cómo coexisten en la misma historia una visión tan tradicional del amor y el sexo (tradicional para los católicos, al menos) y otra tan “progresista” del tratamiento de las consecuencias de este último. Mientras que lo que prima en el tiempo que Tripitaka pasa entre las mujeres es el amor que la reina siente por él, con el sexo como consecuencia lógica de ese amor, cuando es raptado por el monstruo, lo único que este último busca es sexo, quedando así convertido en un acto vil y reprobable (propio de monstruos), al ser despojado de su irrenunciable compañero. Pero no es esto tan cristiano como puede parecer, pues a pesar de ser presentadas ambas cosas como partes de un todo en el que el sexo no puede existir sin el amor (aunque sí el amor sin el sexo), al menos no sin mancillarse, ese sexo no da jamás indicaciones de estar dirigido a la procreación, sino que se presenta como un fin en sí mismo, lo cual resulta lógico si tenemos en cuenta que nos movemos en un ámbito en el que todo destino está escrito de antemano y dominado por la rueda de las reencarnaciones.

Quizá esta última afirmación que acabo de hacer pueda explicar por qué no se da mayor importancia a un acto como el aborto, que es enfocado con enorme naturalidad, sobre todo si tenemos en cuenta que quien pretende abortar es un monje sin tacha que lleva dedicado a la virtud durante diez reencarnaciones seguidas y que siempre actúa para seguir los designios de Buda y del bien supremo. Pero no es sólo la lógica tranquila con la que se trata el aborto lo que sorprende, sino el dilema que supone la historia en su conjunto. Como recuerdan, el monje Tang bebe de las aguas del Arroyo de la Fertilidad sin saber a qué se está exponiendo, por lo que queda embarazado “por accidente”. Y ese “accidente”, de haber llegado a término, podría haber acabado con su misión en la vida: recoger las escrituras de la mano de Buda. Es cierto que nosotros no tenemos misiones tan grandilocuentes, pero quién más, quién menos, quiere llevar a algún término su propia vida. Así que ¿es esa la justificación necesaria para tal acción? En realidad, en estas circunstancias el aborto no supone un gran problema, sólo el leve retraso de la colocación de ese espíritu en la rueda de las reencarnaciones (no olvidemos que los abortistas Tripitaka y sus discípulos son aquí los representantes del bien, mientras que es nada menos que un demonio quien quiere impedir el aborto), pero resulta agradable ver en estas tres historias tan antiguas una gradación ilustrativa de las prioridades vitales, que pueden ser razonadas cada vez y puestas en su lugar, y no el inamovible concepto de bueno y malo al que la moral católica nos tiene acostumbrados y acorde al cual hay que organizar todo discurso.

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8 comentarios en “>Viaje al Oeste (12)

  1. >“De entre todas las grandes religiones del mundo, solo el budismo ha seguido su curso sin persecuciones, censuras o inquisiciones. A este respecto, su historial es enormemente superior al del cristianismo, que formó su camino en medio de personas aliadas con el materialismo y que justificaban con habilidad la sed de sangre de sus adeptos mediante una lectura salvaje de textos de la edad del bronce como es el Antiguo Testamento.”Adous Huxley

  2. >No creo haber haber criticado la historia del budismo sino las bases de su religión. Esas son las que no me parecen buenas y sí me lo parecen en cambio las del cristianismo. Una cosa debo reconocerle al budismo como superior, de todos modos, si quiero ser justo, y es que carece de lo que el catolicismo llama apostolado. Basta con ver los objetivos de ambas religiones. En el cristianismo el cielo, un lugar reservado para aquellos que han dedicado su vida a servir a los demás (y recuerde que hablo teórica, no históricamente). En el budismo el nirvana, un estado en el que pierdes el contacto con todos los que te rodean. Aún así y todo, la comparación de Huxley resulta injusta, pues si bien es cierto que no se han llevado a cabo guerras en nombre del busdismo, no lo es que los países en los que se profesa esa religión no hayan tenido tantas guerras o más que los occidentales. Además, si bien es cierto que no era el propio budismo el que impulsaba esas guerras, sí que las utilizaba para instalarse allí donde se habían producido, utilizando en su beneficio la desolación reinante. De ahí que el budismo se instalara en China durante el período de los Reinos Combatientes y en Japón en la época feudal. Quizá su incapacidad para provocar guerras se deba a que nunca ha sido una religión institucionalizada, a excepción del Tíbet, en la que una rama del budismo con características propias (no, el Dalai Lama no representa al mundo budista, sino tan sólo al budismo tibetano) se hizo con el poder, y ha conseguido lavar su cara tan bien que nadie se da cuenta, al defenderlos hoy, de que se trataba de una sociedad de castas, con un régimen totalitario y hereditario (hereditario por reencarnación, lo cual no lo diferencia en mucho de una dictadura de partido), en el que la mujer no pintaba nada (de hecho en el budismo tibetano el papel de la mujer está degradado, pues ninguna puede alcanzar la iluminación sin reencarnarse antes en un hombre) y con una población campesina que se moría de hambre, porque a pesar de sus pocos recursos tenían que trabajar primero para los monjes. Así que tan bonita no es tampoco la situación del budismo.

  3. >De todos modos si ha supuesto una defensa de la iglesia católica por mi parte, siento el error. Lea mis post anteriores y verá que los adalides del catolicismo tampoco me agradan demasiado, que digamos.

  4. >"La mujer, cuando conciba y dé a luz a un varón, será inmunda siete días…Y si diera a luz a una niña, será inmunda dos semanas"Levítico, 12Machismo en la religión! Hay alguna que no lo sea? El machismo no es sino fruto de la ignorancia y de la educación de una época. No creo que se deban juzgar los preceptos fundamentales de una filosofía o religión en detrimento de si es ésta machista o no, pues entonces te invito al agnosticismo.

  5. >Gracias, soy consciente de lo que dice. De hecho, soy agnóstico.Mi enfado es con la gente que defiende el budismo contra viento y marea, sin conocerlo, y debido a no sé muy bien qué.Por cierto, buenas réplicas: ¿Ha pensado en dedicarse al boxeo profesional?

  6. Larry

    En el libro, como 1000 páginas antes de la historia de los embarazos y los abortos, un monstruo le dice a la Boddishatva Kwang-Ing: “Si sigues las normas de la corte, lo más seguro es que mueras apaleado; si respetas las leyes de Buda, ten por cierto que morirás de inanición”.
    Esto era porque la Boddishatva intentaba que el monstruo abrazara el budismo y dejara de comerse a los viajeros.
    Con esto quiero decir que el libro da una de cal y otra de arena en múltiples aspectos, y que normalmente, este autor anónimo se ríe bastante del protocolo de la corte imperial y a veces de la religión, tanto del Tao como del budismo, aunque es inevitable que lleve implícitas cosas que en la época formaban parte del orden imperante (machismo, sumisión ante el emperador, etc.)

    1. Evidentemente los usos sociales van cambiando con el paso del tiempo, encaminándose a unas costumbres más abiertas y relajadas. Eso sucede en todas las sociedades que han existido hasta la fecha. Pero mi preocupación se posaba en el aspecto del aborto y el valor de la vida, que asume como algo normal sin detenerse ni siquiera un momento a meditarlo, a razonar si el acto que va a acometer Tripitaka (representante en la historia de todas las bondades budistas) está bien o mal. No me parece en ningún momento, de este lance, al menos, que haya un tono de burla o crítica sobre las acciones de Tripitaka o de sus discípulos, sino que lo que llevan a cabo se toma con seriedad y como el modo de proceder correcto. De ahí mi crítica y las sensaciones negativas que me produce.
      P.D.: Siento mucho haber tardado tanto en contestar a su comentario, Larry, pero mi acceso a WordPress desde la China resulta, digamos, bastante inestable y complicado.

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