Funcionarios sin función

 

 

Voy a generalizar. Y voy a hacerlo porque en todos mis tratos (o choques, más bien) con los organismos del estado sólo ha habido una excepción, así que me veo con el derecho y la obligación incluso de generalizar y de insultar si es necesario (y créanme que la ocasión lo merece).

 

Por todos es sabido que pretender que un funcionario trabaje con la diligencia y eficacia que cualquier empresa privada exige a sus trabajadores es un inútil desperdicio de energías, pero hasta hace un par de días esperaba que aunque hicieran las cosas lento y mal, al menos las hicieran y no demostraran el absoluto desprecio por los demás que acaban de demostrarme. Y, cómo no, desde Madrid, principal foco español del desprecio al prójimo, hasta el punto de que parece que reciben algún tipo de entrenamiento especial.

 

Hace dos años (¡¡¡DOS AÑOS!!!) depositamos en el ministerio de educación (no merece que se le otorguen sus mayúsculas del mismo modo que cuando escribimos “casa de putas” tampoco se las damos) los papeles pertinentes para la convalidación de un título extranjero por uno español para poder cursar así unos estudios de máster. Suena fácil dicho así, rápido, y no voy a glosar la multitud de veces que tuvimos que regresar porque esos inútiles eran (y lo seguirán siendo, no me cabe duda) incapaces de indicar todos los papeles que hacían falta de una sola vez. El caso es que eso sucedió hace dos años, y desde entonces varias han sido las veces en las que hemos pasado por ahí para interesarnos por el estado de la solicitud debido a la falta de noticias, y hemos sido recibidos con silencio y grosera indiferencia.

 

Ahora, cuando falta mes y medio para abandonar el país, responden, y lo hacen con su habitual desconsideración (y pésimo sentido del humor si tenemos en cuenta las circunstancias económicas mundiales). El título presentado era una Licenciatura en Economía y Comercio Internacional expedido por la Universidad de Hebei. El título solicitado, una Licenciatura en Economía. Nada exagerado, creo yo. Pero parece que sí. Por lo visto la titulación china, a pesar de comprender un marco más amplio que la española, es tan pobre, que no alcanza los niveles de la española (como ustedes saben, nuestros economistas están tan bien preparados que ahora mismo España es una de las primeras potencias económicas mundiales y, ni que decir tiene, la China, ese país con titulaciones de mercadillo, no está comprando el nuestro prácticamente por piezas), así que deniegan la convalidación y proponen otra, Diplomatura en Ciencia Empresariales, “más adecuada” y, por supuesto, previo nuevo pago de todas las tasas. Por supuesto que para acceder al nuevo título propuesto las cosas no son tan simples: todavía faltan dos asignaturas que habrá que aprobar, bien mediante un examen, bien mediante un curso.

 

Llegados a este punto da la sensación de que hacer una carrera en la China consiste en tirarse cuatro años tirado en una hamaca, pues convalide uno lo que convalide siempre le faltan asignaturas. Pero es que ahora es cuando el cabreo se vuelve monumental porque, dicen, y cito textualmente: “La solicitante no aporta documento o información sobre los programas de las materias que ha cursado, por lo que la equivalencia entre las materias cursadas en el extranjero y las diferentes troncales de la titulación española solicitada han podido establecerse, únicamente, sobre la base de las denominaciones de unas y otras”. Lo que traducido a un español menos idiótico viene a significar que hay en el ministerio un departamento que se dedica únicamente a convalidar títulos pero no se molesta en hacer su trabajo, porque ni una base de datos de universidades tienen para ver los programas por asignaturas, y cuando llega el momento se limitan a decir: pues parece que los títulos de estas dos asignaturas se parecen así que se la convalidamos. Y al contrario: en esta asignatura pone introducción y en esta otra pone aproximación, así que nada. Así es como tienen el descaro de decir (y además por escrito) que trabajan (o más bien no trabajan) estos señores. Y además lo hacen con descaro, se ríen de nosotros y nos restriegan por la cara que no dan un palo al agua. Dos años dicen cuando uno entrega los papeles que van a tardar en llevar a cabo la convalidación (lo que indica que toda esta burla está premeditada), y uno piensa que claro, llevarán a cabo una investigación exhaustiva para que no les cuelen títulos falsos y todo eso. Pues no. Lo que hacen en esos dos años es tirarse a la bartola. Comenzaba el año 2009 cuando entregamos la documentación, y en la carta que acaban de enviar el sello indica que el resultado de la convalidación ha sido expedido el día 31/03/2011. Hasta ahí todo bien, han avisado rápido. Pero es que unas hojas más atrás bien el sello de entrada a trámite de la documentación: 17 MAR. 2011. ¿Alguien puede explicarme que ha pasado desde comienzos del 2009 hasta el 17 de marzo de 2011? ¿Qué manera de burlarse es esta? ¿Te dicen dos años y luego resulta que en realidad basta con 15 días? ¿Reciben estos funcionarios algún sobresueldo por hacernos perder el tiempo y la paciencia? ¿Si reclamamos, se molestarán en solventar todo antes de que salgamos de España, dentro de mes y medio, para no hacernos perder más tiempo y dinero (ya sé que no)? Cada vez que me topo con este funcionariado veo con mejores ojos que se produjera un ERE a lo bestia en el sector público para sanearlo de una vez por todas.

 

 

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