Ligeros libertinajes sabáticos

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MERCEDES ABAD, Ligeros libertinajes sabáticos

Libro entregado con El País el 19 de abril de 2015 en su colección de novela erótica de La sonrisa vertical.

Espero que la propuesta de novela erótica para la primavera de 2015 que ha llevado a cabo El País mejore enteros, porque de momento las dos primeras entregas dejan bastante que desear.

En Ligeros libertinajes sabáticos, de Mercedes Abad, tenemos una colección de cuentos de tema erótico (es un decir). Todos y cada uno de ellos resultan aburridos y carentes de todo interés, hasta el punto de que he llegado a hacer una lectura vertical de la mayoría. La mayor parte de las veces se nos presenta una historia anodina cuyo único interés es la morbosidad de llegar a un supuesto clímax sexual que nunca llega a producirse (por lo aburrido del asunto). No me parece este un motivo poco legítimo para mover la historia pero… ¿Una historia basada exclusivamente en el erotismo y que ni de lejos resulta erótica?

No voy a comentar gran cosa de los cuentos porque, siendo sincero, ni se me ocurre qué podría comentarse sobre ellos, ni para bien ni para mal, tan vacíos de todo están. Sí que quiero llamar la atención sobre uno de ellos, que cruza la barrera trazada por el resto, para convertirse en un ejemplo de absurdo y mal gusto, titulado Dos socios inolvidables o El erotismo de la lógica. Supongo que por el título ya habrán notado que se trata de una adaptación erótica del desdichado de Sherlock Holmes (desdichado por haber terminado en un sitio como éste, sin posibilidad de defenderse). Pues nada más y nada menos que una fantasía homosexual es lo que tenemos aquí, contada por Watson, cómo no, con una profusión de descripciones sobre la polla de Sherlock (para que voy a ponerme yo exquisito si esa es la palabra que insistentemente utiliza): “Polla virgen, polla limpia, indecente capullito celosamente reservado para el beso de los gusanos. ¿Acaso imaginas que un buen lengüetazo en la cabeza de tu polla acabaría con tus proezas deductivas?” Y así durante varias páginas que producen vergüenza ajena cada vez que pensamos en la pareja de detectives de Doyle, para terminar con Watson decepcionado porque Sherlock se masturba.

Bueno, una cosa ha tenido de bueno este libro: era muy corto y me ha servido para saber que debo huir de cualquier cosa que escriba esta señora.

P.S.: El tercer título de la colección, entregado el 26 de abril de 2015, es Historia de O, que ya reseñé en su momento, y que supone la primera lectura interesante de esta colección.

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