Palabra de Diostuitero

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DIOSTUITERO, Palabra de Diostuitero

Hay personas que lo critican a uno si lee cosas absurdas, sin ambición o de bajo nivel intelectual. Luego están los que defienden que hay que leer de todo, que lo importante es leer y que no hay que cerrarse a nada. La verdad es que yo suelo adoptar una postura bastante ecléctica al respecto. Creo que ninguna lectura debe estar censurada de antemano, todos tenemos derecho a leer lo que se nos antoje, ya sea una gran obra literaria o una novela ligera. Incluso aunque se trate de de una lectura de pésima calidad. La única condición que yo pongo es que seamos conscientes de lo que estamos leyendo, que no nos engañemos leyendo cualquier porquería, como Harry Potter (no le tengo ningún aprecio a esa saga), y creyendo que estamos leyendo algo a la altura del Quijote. Y claro, para poder formar esa conciencia lectora, la que nos dice que lo que estamos leyendo no es bueno en absoluto, primero tenemos que leer buena literatura, pues sin ese punto de partida no podremos distinguir jamás una mala novela.

Por otro lado, sin leer malas novelas tampoco podremos llegar a apreciar por qué las grandes narraciones lo son. Así que entenderán por qué opino que no existe ningún libro que no debamos leer, siempre y cuando podamos mantener la perspectiva y ser conscientes de lo que estamos leyendo. En lo personal, procuro leer tan sólo cosas que creo que pueden aportarme algo. Y aportar algo significa cosas muy diversas, pues puede ser desde un dominio narrativo maravilloso o una perspectiva filosófica llamativa hasta una historia interesante o reírme un rato. El asunto es que cuando creo que un libro no me aportará nada, sencillamente no lo abro. O si me estoy llevando una decepción a mitad de la lectura, dado que leo despacio y hay otras muchas otras cosas que sí quiero leer, la abandono. Cuando estaba en mi veintena solía acabar todo libro que empezara, por soporífero que fuera: si lo había empezado debía acabarlo. Eso ya quedó atrás, pues los libros que nos disgustan suelen acortar y espaciar los ratos de lectura, haciendo que lo que debería durar una semana dure un mes y robando tiempo a otras lecturas más interesantes. De hecho, en los últimos años he abandonado la lectura de libros que jamás habría soñado dejar a medias cuando era más joven. Por ejemplo, hace poco deje de lado la última novela de quien se supone es un importantísimo novelista actual, Thomas Pynchon, y hace un par de años la que muchos dicen que es la mejor novela china, Sueño en el pabellón rojo.

Dicho lo anterior, afirmaré que Palabra de Diostuitero no va a llevar a nadie a la iluminación, pero sí que lo hará reír un rato (absténganse todos aquellos con creencias religiosas que no sepan reírse de sI mismos). La premisa del libro ya resulta en sí hilarante: Dios, harto de que los humanos tergiversen su historia, decide escribirla Él mismo. Y el Dios que se nos presente es absolutamente humano, con un peculiar sentido del humor y muy mala leche, para lo cual utiliza frases sacadas directamente de la Biblia y en ocasiones descontextualizadas para forzar así el chiste. De esa manera se va forjando una divertida historia en la que Dios nos tiene por tontos y nos hace constantes putadas, siendo la más recurrente la de matar humanos una y otra vez. Incluso se permite compararse con Satanás, ese pardillo incapaz de matar a tanta gente como a la que Él se ha cargado en la Biblia.

La historia también viene aderezada con algunos de los tuits publicados por @diostuitero, porque, para quien ande demasiado perdido, ese es el nombre de usuario que Dios utiliza en Twitter.

Así las cosas, tenemos un Antiguo Testamento hilarante, un Nuevo Testamento también muy bueno, y una explicación de los Diez Mandamientos que ya no resulta tan buena como lo anterior pero que también tiene su gracia. También hay otros capítulos muy breves (y aquí se cumple la norma de que lo bueno si breve dos veces bueno) como la explicación de la santísima trinidad, una guía para fundar tu propia religión, una entrevista a Dios y una comparativa entre Superman y Dios, en la que, por supuesto, este último sale ganando por goleada.

El libro es bastante breve, así que su lectura da para una tarde tonta, aunque también se presta al picoteo, esparciendo las carcajadas a lo largo de varios momentos libres. Y enlazando con el principio, quien crea que sólo hay que leer obras importantes, que se mantenga alejado, pero quien crea que cualquier libro puede entrar en nuestras vidas que lo lea, lo disfrute y se ría, pero, eso sí, manteniendo la perspectiva: es una lectura divertida y disfrutable (dudo mucho que ninguno se aburra), pero no es el Quijote.

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