El casamiento engañoso

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MIGUEL DE CERVANTES, El casamiento engañoso

Conviene hacer un par de distinciones antes de atreverse a decir nada sobre la penúltima de las Novelas ejemplares, y es que, técnicamente, podríamos incluso asegurar que las dos últimas novelas de la colección son una sola. En ella (o ellas) un alférez y un licenciado conversan, y el alférez le cuenta al licenciado dos historias que asegura le han acontecido: El casamiento engañoso y El coloquio de los perros. Más bien le cuenta sólo la primera, pues la segunda se la entrega escrita para que el licenciado la lea por sí mismo. Así pues, la historia del casamiento del alférez, que éste le cuenta de viva voz al licenciado, queda completa. Pero está incluida dentro de otra, la de la conversación entre ambos personajes, cuyo final no se produce aquí, pues se corta abruptamente cuando el licenciado comienza a leer el manuscrito de El coloquio. Se trata de la primera vez en toda la colección de novelas en que unas no son completamente independientes de las otras, quizá para darle una mayor unidad al conjunto. Aunque no es la primera vez que Cervantes integra unas novelas en otras, ya nos dio magistrales muestras de ello en El Quijote.

La historia del casamiento engañoso es bastante sencilla, pero nada simple. El alférez cuenta cómo cortejó y se casó con una dama rica, haciendo ver que él también disponía de una gran fortuna que en realidad era de atrezzo (joyas falsas y poco más), para al final descubrir que su mujer supuestamente rica era en realidad una criada que se había hecho pasar por dueña de las posesiones de su ama aprovechando un viaje de ésta, y que al enterarse el alférez del engaño, había huido llevando consigo las joyas falsas de su marido, creyendo que eran auténticas.

El licenciado lo escucha con calma, para concluir que no tenía de qué quejarse, pues en el engaño del que había sido objeto tenía el escarmiento de su propio engaño. Un tema muy típico, el del engañador engañado. Lo interesante es cómo, sin que lo sepamos todavía, se van a establecer ciertos paralelismos entre estos dos personajes y los dos perros que conversan en la siguiente novela, Berganza y Cipión, en la que Berganza cuenta su vida y Cipión lo censura, tal y como el alférez ha contado la suya y el licenciado lo ha censurado. Si bien la moralidad parece ser el objetivo casi único de El casamiento, mientras que El coloquio se adentra en varios otros temas.

Terminada su narración, el alférez quiere contar una nueva historia al licenciado, que asegura haberle pasado en verdad, pero éste desconfía incluso de la contada anteriormente al querer comenzar la nueva con dos perros que hablan como si fueran personas. Al final consigue que el licenciado acepte leer la historia, que ha puesto por escrito, y es ahí donde se produce la ruptura, con ese “abrió el licenciado el cartapacio, y en el principio vio que estaba puesto este título”, con el que termina la novela. Por supuesto, el título del que habla y que no llega a revelarnos, será el que abra la última de las Novelas ejemplares: El coloquio de los perros.

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