Nocturna

nocturna-guillermo-del-toro-novela-chuck-hogan-strain

GUILLERMO DEL TORO, CHUCK HOGAN, Nocturna

Hace ya algunos años fue publicada esta novela, que venía precedida por la rúbrica de Guillermo del Toro, director de cine mejicano que se encontraba en un gran momento tras haber rodado hacía no mucho El laberinto del fauno y Hellboy 2 y haber producido El orfanato, y cuyo nombre se erigía como principal reclamo de ventas. Por entonces ver el nombre de del Toro, un director que me gustaba, no fue suficiente para adentrarme en la lectura de una novela de la que sólo sabía que era de terror. Más adelante me comentaron que se trataba de una historia de vampiros. Y me aclararon: pero no de estos vampiros cursis que ahora están de moda, sino de unos vampiros sangrientos.

Dos fueron las ideas que me vinieron a la cabeza ante esta descripción. La primera, que ésta debía de ser en cierto modo una manera de corregir el error cometido con la espantosa Blade II, la peor de las entregas de una pésima trilogía (sólo la pelea de videojuego con los focos al fondo para que no se notara tanto lo mal hecho que estaba ya daba ganas de salir corriendo). La segunda, que si los vampiros romanticones y de buen corazón que se habían puesto de moda ya cansaban bastante, los monstruos asesinos de unos años antes también me producían bastante hartazgo, y eso, al parecer, era lo que ofrecía la recién salida novela. Echo de menos vampiros como Drácula, rodeados de misterio, que inspiran terror e inseguridad.

Hace ya menos tiempo, la novela se convirtió en una serie de televisión. Al aparecer la serie descubrí que, en un principio, lo que habíamos conocido como una novela debería haber sido en realidad una película, lo cual confería más sentido al asunto. Pero al ser rechazada, decidieron convertirla en una serie de novelas (no me explico todavía cuál sería el proceso de escritura entre los dos autores de esta aventura, aunque me imagino a del Toro más bien como el artífice de las líneas generales de la historia que luego escribiría Hogan y revisaría de nuevo del Toro para modificar lo conveniente, aunque esto son sólo imaginaciones mías). Tras ver la primera temporada, la cosa me pareció bastante interesante. Una especie de remake moderno y salvaje de Drácula, pero interesante al fin y al cabo. Me quedé con ganas de que llegara la segunda temporada, que en mi cabeza se asimilaba a la segunda novela (ahora veo que esto no era así exactamente), y cuando lo hizo, mi sensación fue diferente: quería ver una tercera temporada para averiguar cómo acabaría la historia, pero la segunda me había parecido aburrida, repetitiva y sin gracia. Carecía de misterio, y una historia de vampiros sin misterio es un fracaso.

A pesar del interés que la serie despertó en mí, no me animé tampoco a leer la novela, no lo creí necesario. Como he dicho en alguna ocasión por aquí, leo tremendamente despacio, lo que me hace ser medianamente selectivo con mis lecturas. Y si bien una película (o serie, en este caso) no es igual a la novela de la que puede proceder, sí que tiene los suficientes elementos para permitir a un observador decente discernir si el material de origen puede o no merecer la pena. Y por muy interesante que la historia pareciera, no juzgué que lo mereciera, pues suponía un corta y pega de otras historias de vampiros, con algún que otro elemento novedoso.

Pero al final topé con la novela, en ese maravilloso formato de audio al que me estoy aficionando. En esta ocasión maravillosamente no leído, sino incluso interpretado, por un tal Mariano Osorio, que le da una increíble emoción a la lectura con su entonación.

Y, efectivamente, Nocturna resulta estimulante porque nos ofrece una típica historia de misterio, de esas en las que las sucesivas revelaciones le van poniendo a uno sobre el camino de algo mucho mayor, porque ofrece escenas de acción que saben acelerar el ritmo cuando es necesario, y porque nos remite, a pesar de sus vampiros sanguinarios, a la novela de Drácula y a las muchas historias que con el tiempo nos hemos inventado sobre ella.

La historia comienza relatándonos una historia que una abuela cuenta a principios del siglo XX a su nieto en Rumanía, sobre un joven en principio admirado pero sobre el que comenzó a formarse toda una leyenda de misterio y terror. No podemos evitar pensar, por un lado, en el primer capítulo de Drácula, cuando los lugareños hablan al joven Jonathan Harker sobre el conde (o más bien sobre el castillo), y por añadidura en todas las variopintas historias que hasta la fecha nos hemos inventado sobre el origen de Drácula. Y es que esta historia supone una nueva reinvención sobre el vampiro, aunque en esta ocasión el personaje que hace las veces de Drácula no es más que un accidente, un huésped, convirtiendo al verdadero origen del vampiro en algo más antiguo que el origen de la leyenda. Así las cosas, la historia empieza bien, pues sobre el misterio ya existente del origen del vampiro y que tantas veces nos han contado (incluso nos los sitúa en la misma región y época en las que situaríamos a Drácula), extiende otro velo, más inexplicable (de momento) sobre el inicio de todo.

Tras esto tenemos otra escena en la que un avión “muerto” (utiliza esta misma palabra, lo cual no deja género de dudas sobre la referencia) llega al aeropuerto de Nueva York. Todos sus ocupantes han fallecido y no hay ninguna pista sobre qué los ha matado, y no podemos evitar establecer la debida correspondencia con el barco guiado por las “manos de un hombre muerto” que llega a Yorkshire en Drácula. Y ¿saben qué hay en la bodega del avión? Exacto: un cajón de tierra (sí, en este caso sólo uno).

Pero quizá estas referencias que tanto pueden emocionar al antiguo lector de la novela de Stoker sean una de las losas de la novela. Como ya dije en El misterio de Salem’s Lot, la novela estaba tan ocupada en referenciar sus fuentes que olvidaba que tenía que volar por sí misma. Algo de esto sucede también aquí, aunque en menor medida. Si bien las referencias al material original son más numerosas que en la novela de King (la historia sobre el origen, el avión, la caja de madera, el grupo de amigos que se enfrenta a la amenaza aislado aunque en medio de una populosa ciudad, la mujer de uno de ellos convertida en vampiro para atraerlos, el hombre, mayor que el resto, que tiene un conocimiento superior sobre la amenaza a la que se enfrentan, el médico cuyos conocimientos resultan insuficientes para hacer frente a la amenaza, el ayudante humano que espera ser recompensado, la búsqueda del vampiro…), Nocturna sí alza el vuelo como una historia diferenciada. Y en eso le ayuda el enfoque que ofrece de la invasión vampírica como una epidemia vírica que deben controlar en la ciudad para que no se extienda por el mundo, convirtiendo así el ritmo y la emoción en algo más propio de un thriller que de una novela de terror.

Esta primera novela termina con una escena en la guarida del vampiro, de la que conseguirá escapar, que nos recuerda también a la escena en la que los aventureros ingleses se encuentran por primera vez cara a cara con Drácula en la casa que éste había alquilado en Londres. Si aquello era la mitad de la historia en Drácula, está claro que también lo será en este relato que tantos parecidos guarda con la novela inglesa.

Pero, incluso con sus varios aciertos, dudo mucho que la novela hubiera tenido la repercusión que ha tenido de no ser por el nombre que figura en ella como autor, pues a pesar de sus virtudes y de ser un entretenimiento más que aceptable, tampoco destaca sobremanera sobre otras muchas novelas parecidas que existen a la venta. Es de agradacer que en ocasiones como ésta, sin embargo, un nombre famoso haya servido no para que una porquería haya podido publicarse (y venderse bien en muchos casos, por desgracia), sino para que hayamos podido conocer una historia que, si bien no es una obra maestra, tiene un atractivo que no merece tampoco ser ignorado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s