Mitos y leyendas de China

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CHEN LIANSHAN, Mitos y leyendas de China

A alguien debería caérsele la cara de vergüenza por haber perpetrado semejante engendro, y no sólo eso, alguien debería ser inmediatamente despedido (en concreto el traductor, Guo Hongkun), y otro más debería dimitir o ser también despedido en su defecto (me refiero, por suspuesto, al editor de este despropósito).

Quizá el original en chino de Chen Lianshan esté muy bien, pero no tengo manera de saberlo debido a la aniquilación total que ha sufrido a manos de sus editores en español, por lo que voy a referirme, en todo lo que diga a partir de ahora, exclusivamente a la traducción (lo de traducción es un decir).

El libro en cuestión habla de leyendas chinas, pero eso es lo de menos. Uno puede leérselo de la primera a la última página (cosa que, por supuesto, no he hecho, mi salud mental estaría demasiado comprometida) y entender tanto como si hubiera leído el original en chino (quizá en chino habría entendido más). No se trata de que la traducción sea mala, pues el nivel de desastre está a otro nivel. Se trata de que a duras penas puede considerarse que esta traducción esté escrita en español. Ya nada más empezar, antes de empezar con las leyendas en sí, nos encontramos con un maravilloso “Plólogo”. Sí, ya sé que suena a chiste por tratarse de una traducción del chino, pero eso es lo que pone no sólo en el encabezado de esa página, sino también en el índice. Seguramente ustedes estarán pensando que eso lo podía haber visto antes de comprar el libro, pero es que ni en mis peores pesadillas me podía haber imaginado cosa semejante. Y lo malo aún no ha empezado.

Tras ver el “plólogo” (y con el libro, por desgracia, ya pagado; para quienes estén pensando ahora mismo en devoluciones, los reto a que vengan a China y lo intenten alegando ante un dependiente que sólo habla chino que el texto es español no se entiende) y comprobar la repetición del error en el índice, cerciorándome de ese modo de que no se trataba de una errata, continúo leyendo dicho índice y maldito sea el momento. En él encuentro títulos de capítulos tan sugestivos como “Nüwa Remendar el Cielo”, “Nüwa Crear la Institución del Matrimonio”, “Fuxi y Nüwa: el Dios del Matrimonio y la Creadora Humano”, “Los Caos en la Era del Emperador Yandi”, “Yi Dispara los Soles” (no, no dispara ningún sol hacia el cielo, sino que dispara flechas a los soles, de diez que había sólo dejó uno), “Gun Domina las Aguas de Inundación” (y tampoco, no hay nadie llamado Inundación), “El emperador Yao Abdica el Trono”, “Recibiendo la Orden y Controlando las Aguas de Inundación”, “Teniendo Todos los Ríos Bajo su Control”, “Kuafu Cazar el Sol” o “Vaquero y Tejedora”. Un absoluto desastre gramatical y un festival de mayúsculas, y esto sólo en el índice. Pero aún hay más.

Porque tras ser consciente de esto hay que armarse de valor para leer el texto. Les transcribo a continuación el primer párrafo del “plólogo” de este volumen lleno de perlas, quizá el más inteligible de todo el libro: “La humanidad lleva la vida entre el azul cielo y la gran tierra, y usando su sabiduría e imaginación para explicar la vida y el mundo; La humanidad, durante el proceso de crear riqueza material, también crea una gran cantidad de la riqueza espiritual. Los mitos y leyendas han sido una riqueza espiritual más importante creada por la humanidad antigua”.

Ya les he avisado de que éste era el fragmento más inteligible del libro (no, no exagero), así que todo lo que van a ver venir a continuación será peor, hasta el punto de asistir a la formulación de frases con un punto esquizoide. Les voy a servir algunos ejemplos más, si alguno logra desentrañar su significado, por favor que me lo comunique (son todo frases completas, no hago trampa de ningún tipo): “De qué nuestro universo proviene?”, “Los antiguos chinos adoraron en la serpiente y el dragón aún más”, “Para hacer que la humanidad dura para siempre, ella creó el sistema de matrimonio”, “Un día, Huaxushi va a Leize den el este, es un lugar hermoso y de repente se ve una huella muy grande y curiosa, y pone uno de sus pies en ella para la diversión”, “No sólo los seres humanos son tocado por el Emperador Yao, sino que también impresionó a los dioses”, “Por último, Yi llegó en el bosque de morera en la llanura central, donde solía ser un lugar sagrado, pero fue ocupado por un jabalí gigante”, “Gun tira el suelo especial Xirang en la inundación creciente y ve que en lugar donde Xirang cae se aparece un pedazo de tierra, inmediatamente, se hace más grande y más alto y bloquea la inundación, obligando los ríos volver a los canales”… Y así podríamos continuar eternamente.

Díganme ustedes si esto es un libro que puede ponerse a la venta. Pero no contentos con hacerlo así de mal, a nuestros padecimientos añaden una descarada burla en el texto de gancho de la cubierta. “Este libro es rico en contenido, proporciona una escritura suave, agradable de leer”, dicen. Estoy convencido de que si lo someto al calor, en alguna parte encontraré escrito con tinta invisible: “idiota”.

Pero quien verdaderamente merece todas las críticas y desprecios es el “traductor” Guo Hongkun, un tipo del que hay que huir como de la peste, viendo los resultados de su “trabajo”, y que para colmo de males veo que tiene otras muchas “traducciones” en la misma editorial, China Intercontinental Press, de la que les recomiendo, por lo tanto, que jamás compren nada de nada. Otro más que posible desaguisado de Guo Hongkun en la misma editorial: La comida china.

Mención aparte merece la editora, Wang Feng (aunque juraría por el nombre que es un hombre), que es en última instancia la que ha permitido que esta desvergüenza viera la luz. Noventa y nueve yuanes que nadie me devolverá y, por supuesto, la confianza en cualquier editorial china totalmente aniquilada.

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>A través del espejo

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LEWIS CARROLL, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí
Si Alicia en el país de las maravillas es el juego de las ideas, A través del espejo es el de las palabras. La comicidad conseguida entonces a través de la desestructuración de situaciones habituales, se consigue ahora a través de la conversación, mediante la desautomatización del lenguaje y un sutil análisis de la conversación, que fabrica chistes hilarantes para los niños y dilemas sociolingüísticos para los adultos. Y es que esta segunda parte, más interesante y mejor estructurada que la primera, más ambiciosa en suma, parece empeñada en que reflexionemos acerca de cómo nos comunicamos, algo que viene favorecido por la evidente falta de entonación en el texto escrito.

Los elementos más recurrentes son la literalización de frases hechas, la dilogías siempre dispuestas a la confusión y la libertad en el uso del lenguaje, que llega a confundirse con su desconocimiento. Elemento este último que, si bien ya se molestó Carroll entonces en nombrarlo, hoy en día alcanza cotas preocupantes, sobre todo en los profesionales del lenguaje, como es el caso de muchos periodistas y algunos escritores.

En definitiva se trata de una historia mucho mejor cohesionada que la anterior, más intelectual, que organiza todo alrededor de una supuesta partida de ajedrez que, en realidad, nunca llega a producirse, pero que conforma un mundo de lo más atractivo, igual de disparatado que el anterior y más familiar para la escasa imaginación de nuestros ojos adultos.

>El capital

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KARL MARX, El capital
Antes de decir nada acerca del Capital advertiré que lo leído por mí es una de sus versiones reducidas, me parecía demasiado trabajo leerme los no sé si son seis tomos que constituyen la obra original.

Esperaba encontrarme en sus páginas con una teoría económica para legos (como yo), acompañada por una reflexión filosófica de sus consecuencias. Nada más lejos de la realidad. Lo que nos ofrece es casi lo mismo que puede ofrecernos una manifestación antisistema: el empresario es malo maloso, un ogro, y los obreros tienen que liberarse de sus fauces. Se me ha antojado demasiado propagandístico e irreflexivo. En ningún momento tiene en cuenta el riesgo que los obreros ni toman ni comparten, y considera la especialización sólo como un proceso mecánico y nunca de aprendizaje, por lo que no confiere valor a los conocimientos y su utilidad para escalar económicamente.

El problema es que Marx no parece ver la economía como un motor social, sino como un motivo de enfrentamiento. Todos, según él, parece que deben estar al mismo nivel, sin importar su grado de esfuerzo ni de conocimiento.

Tras leerlo no he podido sino pensar que muchísimos de los que se autodenominan hoy en día comunistas o atacan el sistema capitalista (que es muy atacable, pero hasta cierto punto), no se han acercado jamás a sus páginas.

>Tao Te King

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Comentar algo sobre este libro es meterse en camisa de once varas. Empezaré diciendo que estoy en absoluto desacuerdo con la mayoría de las ideas que se postulan en él: la realidad no es lo que aparenta ser, los cientos de absurdas ideas sobre la santidad, la sociedad ideal jerarquizada en la que cada uno debe aceptar su papel y, sobre todo, la teoría de la no acción, algo que me exaspera se exponga como se exponga. Pero lo malo no son las enseñanzas del libro, sino la acomplejada moral occidental actual; todas estas enseñanzas que se consideran una virtud porque provienen de la milenaria sabiduría oriental se mirarían con ojos mucho menos bondadosos si vinieran acogidas por una visión occidental, y para muestra un botón:
Para superar lo difícil
ha de empezar por lo fácil.
Para realizar lo grande
ha de empezar por lo pequeño.
Por eso el santo nunca parece estar
realizando lo grande,
y sin embargo, al final puede
realizar una gran obra.
¡Cómo! ¿No les suena de nada? Pues bien: “Todos los hombres y mujeres pueden alcanzar la santidad realizando su trabajo y sus actividades diarias con un espíritu cristiano”. Esto es, no haciendo absolutamente nada que merezca ser tenido por santo, pero creyéndomelo me siento mucho mejor. Así expreso la misma idea que pretende Laozi, Escribá de Balaguer, pero mientras las ideas de Laozi se respetan por ser de una sabiduría milenaria, las de Balaguer se desprecian en occidente (excepto por sus seguidores) por ser una soberana estupidez. Temo, además, que Balaguer leyera demasiado a Laozi, pues alguna otra cosa que dijo este último creo que la tomó en sentido literal:
El santo viste ropa de tela basta,
pero en su bolsillo guarda un jade.
Aunque no todo es tan malo, algunas de sus enseñanzas son verdaderamente encomiables, y no nos vendría mal seguirlas de vez en cuando:
Tratar a nuestro conocimiento
como ignorancia es superior.
Tratar a nuestra ignorancia
como conocimiento
es una enfermedad.