>Las sorpresas de la capi (2)

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Pues… si se ponen así de serios habrá que pedir un frapuchino ¿no? Cualquiera se atreve a pedir una cerveza por eso del calor; pero si esto también está frío. Lo único es que no creo que la montaña esa de nata que lleva por encima quite demasiado la sed, pero eso son tonterías sin importancia, no hay que ser tan quisquilloso.

Además nos regalan una pelota y todo. Para la playa. Menos mal que no se les ha ocurrido escribir que “frapuchino por cojones”, porque no quiero ni pensar en cuál sería el regalo. La verdad es que a mí esta publicidad agresivo chistosa dejó de hacerme gracia a los quince años, y no sé por qué pero no creo que ningún adolescente vaya a ir a una terraza a tomarse un café que cuesta lo que una coca-cola.
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>Maestros de la adecuación

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Al principio (con eso de las prisas) creí que se trataba de un anuncio de la Comunidad de Madrid, lo que me extrañó sobremanera, por eso de una presidenta del Opus Dei llenando los pasillos del metro con anuncios de condones. Pero no. Se trata de una campaña institucional del Gobierno de España (sigue asombrándome, de todos modos, que Aguirre no se haya sublevado y la haya impedido, como ha hecho ya con tantas cosas por capricho personal, sin importarle leyes ni procesos), por lo que supongo que también la compartirán los metros de Barcelona y de Bilbao. Aunque no puedo asegurarlo.
Quizá me estoy volviendo viejo (no voy a descartar la posibilidad), pero es que yo siempre había creído que las enfermedades de transmisión sexual, el SIDA (a la cabeza de éstas), los embarazos no deseados (sobre todo entre adolescentes) y los condones en general eran un tema serio y no algo de broma, jocoso y divertido, como parece dar a entender esta campaña de (¡ojo!) información institucional. Que si fueran realmente anuncios de condones lo entendería, por eso de que hay que vender y el target está perfectamente elegido, con eslóganes y gráficos que se les adaptan sin duda. ¡Pero es que no lo es! ¡No son anuncios de Durex ni de Control! Es una campaña informativa con frases tan ingeniosas como “Con Koko yo gozo mogollón” o “Yo lo pongo yo controlo”, y a la que le han puesto el paralizante nombre de “Yo pongo condón”. Vamos, que ni prevención ni leches; a lo que de verdad anima esto es a follar todos como locos. Que no digo que esté mal, pero me parece inadmisible en un mensaje institucional y además tan claramente dirigido a los adolescentes.

No sé si se habrán fijado ustedes en los eslóganes y título de la campaña, pero cuando yo los veo no puedo evitar recordar una canción de hace unos años, que decía: “¡Hey! ¡Hey! A pelo piqué, bicho malo pillé”. Digo yo que ya puestos el Gobierno de España podía haber tomado esta canción y usarla para algún anuncio en la tele, ¿no? Y teniendo en cuenta el primero de los eslóganes lo podrían aderezar con un grupo de negras indígenas desnudas bailando una danza de la lluvia alrededor de un enhiesto falo gigante, que finalmente estallaría regando a las participantes que a su vez podrían cubrirse con condones gigantes para protegerse de la consabida lluvia. Creo que esto cuadra bastante con el espíritu de la campaña informativa, por llamarla de algún modo.

Pero es que aquí no acaba la cosa. Porque quince pasos más allá de los carteles, a la vuelta de la esquina, nos encontramos, en pleno pasillo del metro, una máquina de condones. Ya saben, un lugar estratégico para colocarla, con una marea de gente pasando a tu espalda o esquivándote, seguro que más de uno mirándote mal por adquirir esos instrumentos del diablo (recordemos las “sabias” palabras de la última multitudinaria misa de monseñor Rouco al respecto)… El sitio idóneo para venderlos, sin lugar a dudas. Y ahí está el quid: para venderlos. Porque, efectivamente, la maquinita tiene ranura para las monedas. Que digo yo, ya que es una campaña de prevención, lo suyo sería darlos gratis ¿no? Total, el resultado en semejante ubicación iba a ser el mismo: no creo que jamás vayan a tener que reponer el producto de esas máquinas (aunque tal y como somos en este país, si los ponen gratis quizá hasta los creyentes más ortodoxos se llenen los bolsillos de preservativos, aunque sólo sea para llenar de globitos la fiesta de cumpleaños de algún infante -que son capaces-).

Aquí les dejo con la página web de la campaña. Véanla. Lo dicho: no tiene desperdicio

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>Diarios madrileños (apéndice a la parte cuarta)

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El bono de metro y bus que no sirve en realidad para todos los buses del área urbana, por mucho que estos dependan del gobierno de la Comunidad de Madrid, ya no me supone un sangrado de 43 euros mensuales, sino que ha subido a 46. De modo que además de dar un pésimo servicio, lo encarecen de manera desorbitada. Y además luego tienen la inmensa caradura de hacer los desfachatados anuncios que hacen sobre el metro de Madrid. Los expongo: en vallas han colocado varios de los monumentos más conocidos del mundo (estatua de la libertad, esfinge…) mirando dentro de una entrada del metro y con la frase “El metro que todos quisieran tener, vive en Madrid.” Una coña si tenemos en cuenta lo viejo que está, lo lento que es y la cantidad de veces que se avería.

En televisión han puesto a un sin techo yendo por todas las tiendas de la ciudad y usando todas la muestras de los expositores para arreglarse para una cita con su amor (otra sin techo), y al final la cena de la velada la tienen dentro de un vagón del metro (?). Terminan el despropósito diciendo que lo bueno del metro de Madrid va por dentro o algo así. Una vergüenza y una burla para toda la gente que vive en la calle, sobre todo si tenemos en cuenta que esta es la ciudad con mayor índice de mendicidad que he visto en toda España (lo digo en serio, es increíble la cantidad de gente que hay pidiendo dinero en la calle, en las iglesias, en el metro… en todas partes.

En fin, juzguen ustedes mismos. En mi opinión, vergonzoso.

>Los 350.000 euros de la vergüenza

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La premisa es bien sencilla: “350.000 euros bien podrían dedicarse a alguna de las doce causas que abandera Tele 5.” Y tienen razón. Aunque el creciente cinismo de la sociedad actual parece habernos dejado ciegos ante incongruencias de semejante tamaño. Muchos dirán: “Es su dinero, pues que hagan con él lo que quieran.” Probablemente los mismos que luego se quejan del declive televisivo (yo hace ya tiempo que dejé de quejarme y aprendí a encender la tele exclusivamente cuando emite algo que me interesa, por lo que casi siempre permanece apagada). Pero es que no tienen razón, y aunque a nivel monetario no podamos quejarnos pues es cierto que es SU dinero (faltaría que además fuera nuestro), también son un medio de comunicación y por lo tanto de difusión cultural (sic), y tanto Tele 5 como el resto de cadenas llevan ya mucho tiempo publicitándose como servicios públicos, por lo que podemos, al menos, exigirles cierto grado de conciencia moral. No pueden largarnos eso de la conciencia solidaria y luego gastarse una pasta en que un delincuente se explaye en su cadena para subir una audiencia sustentada en el morbo. Y ese es el objetivo con su entrevista a Julián Muñoz. Dar una millonada a un delincuente cuya condena ni siquiera ha concluido, reírse de todos nosotros. Pero no sólo eso, porque no importa con cuánta furia se quejen por ello: todos los que vean esa entrevista son cómplices de esta vergüenza, burla y estafa.
Otro título que por ahí han elegido para hablar de esto constituye una metamorfosis bastante acertada del título de la campaña solidaria de la cadena: “…doce meses, doce encausados.” Pues parece que ésa es la tónica en la que están entrando, llevar a delincuentes que activen las bajas pasiones de no sé que especie de pseudohumanos para ganar pasta. Y lo más triste de todo es que parece que les funciona, así de podrido está el asunto.
Lo que han planteado (y yo pienso hacerlo) es que a la hora de la citada entrevista a uno de los mayores ladrones del país (y la competencia es dura, en eso sí que parece que somos buenos) todos encendamos nuestros televisores y sintonicemos otra cosa (ya se sabe que mantenerlo apagado no cuenta, pues eso no se contabiliza), incluso durante los anuncios del programa elegido, nada de cambiar de cadena. Yo aún iría algo más lejos, para que quedara patente el enfado: sintonizar los progamas de mínima audiencia que se emitan a la misma hora de la entrevista. Ya puedo imaginármelo: los documentales de la dos con un share del 20% o el programa de las preguntas estúpidas de cualquier cadena con cuatro millones de espectadores. Sería increíble. Ya veríamos con qué cara presentaban luego los responsables de la entrevista esos números ante los directivos.
Aunque lo más problable es que en este agujero con aspiraciones de país hasta los perros estén viendo la entrevista de marras cuando llegue el momento. Aún así y todo es agradable soñar con ello hasta entonces, soñar con que exista aún un pequeño atisbo de inteligencia ahí afuera.