Nuevo libro de Javier Marías. ‘El Quijote de Wellesley’

No suelo rebloguear entradas de otros blogs, pero la ocasión lo merecía. Ante la pasividad del Gobierno de España, al menos hay muy loables iniciativas particulares que nos recuerdan que estamos en el año del centenario de Cervantes y de la segunda parte del Quijote.
Ardo ya en deseos de leerlo. Por desgracia dudo que pueda conseguir ninguna versión electrónica, así que tendré que esperar a que pase el verano para poder hacerme con él cuando vaya a España, en papel, que, por otro lado, es como mejor se disfrutan los libros.

javiermariasblog

00106521420692____1__640x640

EL QUIJOTE DE WELLESLEY
NOTAS PARA UN CURSO EN 1984

JAVIER MARÍAS
Alfaguara , 26 de mayo de 2016
Nota previa

Las notas inéditas escritas por Javier Marías para una clase magistral sobre el Quijote impartida en Wellesley College, Massachusetts, en 1984.

Ver la entrada original

Crímenes

crimenes-135x220-300-rgb

FERDINAND VON SCHIRACH, Crímenes

El jurista alemán Ferdinand Von Schirach nos ofrece una colección de cuentos sobre casos judiciales. Si bien su nivel literario no es demasiado alto, Schirach demuestra que sabe cómo captar la atención de sus lectores y cómo colocar la información para que la historia sea atractiva. Mientras unos relatos muestran los acontecimientos de forma cronológica, otros introducen retrospectivas, o comienzan la narración in medias res, desde el momento en que el abogado narrador tiene noticias del caso. Y la elección en cada uno de los casos es muy inteligente, pues se basa en la efectividad para atrapar al lector, según sea el caso que se nos está contando.

Personalmente, mi favorito ha sido el primero de todos, Fähner, puesto que ha sido el que más literario y ajeno a la realidad me ha parecido. En él, un hombre de mentalidad decimonónica que había prometido de novios a su mujer no abandonarla nunca, se ve atrapado en un matrimonio espantoso en el que ella se revela como una bruja desde el día siguiente mismo a su promesa. Evidentemente la cosa se resolverá con el asesinato de la mujer por parte del marido. Pero la manera en que se describe tanto la situación, como al hombre, como aquella en la que se nos cuenta la historia, del todo lineal en este caso, evoca a una novela victoriana más que a un caso criminal.

La lectura es apetecible y muy ligera, es un libro de fin de semana, no se tarda más que eso en dar buena cuenta de él. No creo, como exageradamente afirma la solapa del libro, que en él, mediante los casos criminales “reales”, se muestre una clara representación del alma humana. Más bien asistimos a una pequeña colección de tretas, maldades y engaños, pero que carecen de una dimensión más profunda que la de servir de buen entretenimiento, y como entretenimiento, creo que no sólo cumple, sino que cumple bien.

Christopher Lee (1922-2015)

Sir_Christopher_Lee

Christopher Lee fue el rostro de Drácula durante toda mi niñez, era imposible disociar su mirada del personaje. Hoy es un día verdaderamente triste: ha muerto Drácula, ha muerto Fu Manchú, ha muerto Mycroft Holmes, ha muerto Sir Henry Baskerville, ha muerto Frankenstein, ha muerto el padre de Willie Wonka, ha muerto Rochefort, ha muerto el conde Dooku, ha muerto Saruman, y tantos otros más.

19f51b95-be40-490b-8940-633d048ae917 31-christopher_lee_theredlist 10103-19499 Capture christopher-lee-poster-f9273 Count_Dooku Frankenstein hound 2 Saruman-christopher-lee-2509319-383-549

La mujer loca

La-mujer-loca

JUAN JOSÉ MILLÁS, La mujer loca

Últimamente estoy de estreno, y voy leyendo mi primera novela de muchos escritores de los que hace ya mucho tiempo venía diciendo: tengo que leer una novela de este señor. Ahora le tocaba a Juan José Millás, que no era un absoluto desconocido, pues acostumbraba a leerlo en su columna de la última página del Diario de Navarra y, hace menos de un año, en el delirante diario que suele publicar en Interviú. Pero sus novelas eran un misterio para mí (bueno, leí Papel mojado en mi tierna adolescencia, pero aparte de un vago recuerdo del argumento, apenas me quedan ya recuerdos sobre aquello) y, dado el atractivo de sus artículos, tenía que animarme a leer alguna. Ya lo he hecho y he de decir que la experiencia ha sido positiva.

La historia trata sobre… Es difícil de decir. En un primer momento sobre una mujer que no parece estar demasiado bien de la cabeza con visiones de palabras y frases que la visitan en su casa para que soluciones sus problemas, generalmente de índole gramatical, y que además recibe la visita de personas imaginarias en el interior de su cabeza. Pero después de haber dedicado no poco tiempo a la presentación de este desarrollo argumental, la historia parece cambiar de rumbo para centrarse en la vida de una anciana enferma que permanece recluida en su piso de Madrid y que pide que la dejen morir con dignidad. Nueva ilusión, pues al final nos daremos cuenta de que el verdadero protagonista de todo lo que se nos está contando es el propio Millás, que tampoco parece estar muy en sus cabales.

Pero vayamos por partes. En principio todo parece muy centrado y claro: se nos cuenta la historia de Julia, una mujer con los problemas psiquiátricos que antes he mencionado, y que asegura hacer siempre aquello que las palabras le dicen que tiene que hacer, una especie de manera de desvincularse de la responsabilidad de sus actos, nada alejada de lo que vemos a diario en tantas personas a las que consideramos cuerdas. Más aún en un mundo como el actual, en el que todos rechazan su responsabilidad en cualquier ámbito de la vida: bien personal (cuánta gente achacando su suerte en la vida a las malquerencias y envidias ajenas), bien laboral (cuán pocos jefes asumiendo la responsabilidad de sus decisiones empresariales e intentando que sus subordinados paguen por ellas) o bien política (tantísimos ciudadanos en todos los países del mundo desentendiéndose del rumbo que estos toman). Julia vive en casa de una enferma terminal, Emérita, a la que comenzará a visitar un escritor, Millás, que no es otro que el autor de la novela y narrador de la historia que se nos cuenta. Y de pronto, al unirse bajo el mismo techo los tres protagonistas del relato, la historia cambia. No sólo Julia parece ser una burda excusa para hablarnos de las obsesiones del escritor (del escritor como personaje de la novela, al menos) y de las historias ocultas que guardan las personas en la figura de Emérita, sino que Millás se alza como verdadero protagonista de lo que veníamos leyendo, un Millás no muy en sus cabales que nos hace acabar por preguntarnos si Julia estaba realmente loca, si no serían las obsesiones del novelista que parece no enterarse de nada las que se reflejaban en ella, si no sería él el loco.

Juan José Millás parece jugar al despiste en esta novela, pero no parece que él mismo se despiste en ningún momento.

Mis watsapp con mamá

penguin-random-house-8582-747982-1-product

ALBAN ORSINI, Mis whatsapp con mamá

 

Mis whatsapp con mamá es una novela para leer en el móvil. No se lleven las manos a la cabeza, que esto que acabo de decir no es tan desquiciado como puede parecer. Cada página de las que aquí tenemos es una pantalla de una conversación de Whatsapp, y no pueden negarme que no estamos más que acostumbrados a leer esto en las pantallas de nuestros móviles. No digo que no pueda leerse una edición en papel pero, qué quieren, creo que la cosa pierde su gracia y, yo al menos, no he desaprovechado la ocasión para leérmelo en el móvil, con esa apariencia que tiene que hace imposible distinguir si estoy leyendo una novela o revisando de manera obsesiva mis mensajes (sí, ya sé que me ganaré odios por esto último).

Pero he comenzado con mucha alegría diciendo que se trata de una novela. Deberíamos analizar un poco más detalladamente esto. ¿Tenemos una historia? Sí. ¿Tenemos unos personajes? Sí. ¿Tenemos un desarrollo psicológico de los personajes, para poder hablar así de una trama compleja? Mmmmm… sí. ¿Entonces? ¿Tenemos una novela? Bueno… eso habría que discutirlo. Por su presentación gráfica (ya he explicado que lo que se nos presentan son conversaciones en la red social), no disponemos de ninguna voz narrativa (que tampoco tiene por qué ser necesaria), pero tampoco de diálogos muy elaborados. Además el texto está escrito con las abreviaturas típicas de los móviles, cuajado de emoticonos y plagado de esos errores a los que nos condenan los correctores automáticos de estos aparatos. Páginas para leer de forma rápida, en apenas unos segundos, a manera de chistecillos. Todos aquellos vicios lectores que a los que nos ha inducido la era de Internet están condensados en esta novela, si es que podemos llamarla así.

Seguro que con todo lo dicho más de uno ya la ha puesto en su lista de material desechable, de aquello que debe ser eliminado. Pero no lo hagan tan rápido, pues si bien es cierto que aparece todo esto, no es arbitrario, sino que obedece al deseo de expresar de manera natural (y cómica, muy cómica) la relación entre una madre y su hijo, y los sentimientos maternales y filiales que en ella se dan.

Aunque yo la pondría mejor en el cajón de los cómics. Por su sencillez, por su presentación gráfica y porque comparte con estos algo que no comparte con las novelas: la reducción de la psicología del personaje a unos breves trazos lingüísticos y frases cargadas de sentido, pues no hay sitio en ellos para explayarse, y el hecho de que el marco físico (o gráfico, más bien, si me hacen caso y lo leen en el móvil) tiene tanta importancia o más que las palabras en sí.

Una cosa sí es seguro: pasarán un buen rato leyendo esta novela-cómic. Y si además lo hacen en el móvil y son un tanto avezados mirando por el rabillo del ojo, podrán disfrutar de las miradas de desprecio que de seguro una gran cantidad de gente les lanzará por vivir enfrascados en su teléfono y no parar de reír con la sarta de tonterías que ahí encuentran, en lugar de leer un libro, a poder ser bien sesudo, como hace la gente de bien.